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Advierten sobre los riesgos de comprar anteojos de sol en la calle

Son muy baratos, pero pueden ser riesgosos. Según los especialistas, algunos causan mareos y dolores de cabeza. Incluso, pueden deformarse con el calor y eso produce un aumento en la lente. Todo lo que hay que saber antes de comprar.

El Sol del verano no da descanso. Y no sólo la piel debe ser cuidada: también los ojos necesitan protección. En la calle se pueden conseguir anteojos de sol muy baratos, pero los especialistas advierten que esa tentadora oferta de precios, modelos y colores puede ser riesgosa para la salud . Mareos, dolores de cabeza y hasta cataratas son algunas de las afecciones que pueden causar a quienes los usan.

Si bien lo más importante es que tengan una alta capacidad de filtro de rayos solares, son varios los puntos a tener en cuenta antes de comprar, aconsejan en Defensa del Consumidor de la Ciudad y en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. Ambos organismos recomiendan comprar los anteojos en una óptica y no en la calle.”Los anteojos tienen que tener filtros para rayos ultravioletas (UV). Si no, pueden resultar nocivos para la salud”, explica Ernesto Rinenberg, director del Centro Oftalmológico Integral. Al momento de elegir un anteojo, los especialistas consultados por Clarínaconsejan prestar atención a la calidad del material. Señalan que, en general, las lentes que se venden en las ópticas son de cristal mineral, orgánico y policarbonato. Y los que en la calle resultan muy económicos suelen ser de plástico, con lentes deformadas o con imperfecciones que pueden causar mareos y dolores de cabeza, que cesan cuando se dejan de usar. “Algunas que se exponen mucho al sol, se deforman y eso produce un aumento en la lente que, por más pequeño que sea, se traduce en jaqueca e irritación de la vista”, comenta el óptico técnico Mauro Fiasche. Sin embargo, los expertos dicen que después de varios usos, el ojo humano se va acostumbrando al tipo de lente de tal manera que dejará de notar la diferencia, aunque no por eso dejará de ser nocivo.”Es como si el ojo se acostumbrara a ver deformado”, explica Cristian Falcon, de Medilent. Los anteojos “truchos” no sólo ocasionan dolores de cabeza. Los rayos ultravioletas son sumamente nocivos y, como toda radiación, es acumulativa: “Una persona que nunca usó la protección adecuada, cuando llega a los 60 o 70 años tendrá más probabilidades de perder la visión o de contraer cataratas (una opacidad en el cristalino, la lente del ojo)”, agrega Falcon. Para los especialistas, la desregulación de 1991 y la falta de controles fomentaron la venta de anteojos “truchos” fuera de las ópticas (ver ¿ Quién controla?) Así, numerosos puestos callejeros, quioscos y locales de bijouterie, entre otros, ofrecen lentes muy baratos: cuestan entre 5 y 20 pesos . En tanto, en las ópticas van desde 30 hasta 300 pesos, según la marca y el diseño. A la hora de comprar también es importante que el tinte no produzca alteración de la visión en los contrastes, relieves y colores. Si la imagen no es nítida, el filtro es de mala calidad y existe lo que se llama “visibilidad humo”, típica de los anteojos que se adquieren en la calle. Así, en resumen, hay que elegir lentes tallados (con medios electrónicos) y no curvados (moldeados con calor) porque quedan con imperfecciones o burbujas que distorsionan la visión. Y deben ser oscuros y de color uniforme, preferentemente marrones y grises. Hay que descartar los de tonalidad amarillo o celeste, tan de moda , porque tienen muy poca absorción.

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